domingo, 24 de octubre de 2010

Tus ojos.

"Te vi un punto, y flotando ante mis ojos
la imagen de tus ojos se quedó,
como la mancha oscura orlada en fuego
que flota y ciega si se mira al sol.

Y dondequiera que la vista clavo,
torno a ver sus pupilas llamear;
mas no te encuentro a tí; que es tu mirada:
unos ojos, los tuyos, nada más."

Bécquer. Rima XIV (fragmento).


Esta mañana han sido tus ojos lo primero que he visto al despertar.
Volvía lentamente a la conciencia desde el recóndito confín de un sueño ahora olvidado. Sentí primero el calor de mi propio cuerpo y luego el de tu piel. Después el hormigueo de mis miembros, largamente entrelazados a los tuyos. Aquí me detuve un rato, recuperándo tu aliento y el ritmo de tu respiración, para continuar mi viaje hacia el despertar... en un momento, abrí los ojos, y encontré los tuyos (castaños, con las pestañas arqueadas) mirándo los míos con suavidad.
Un sonrisa se dibujó lentamente en tus labios.
Y sentí la tibieza de tus labios sobre mi frente.

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