domingo, 24 de abril de 2011

Recapitulando.

La lluvia.
Las nieblas agarradas en los picachos, acolchadas en los valles, manando de los oscuros bosques como el humo de mil hogueras.
El viaje.
El frío.
Tú y yo.
El aroma del norte y del eucalipto.
Los ásperos tojales empapados de agua.
Las risas y los silencios compartidos.
Las merendolas en casa de mamá.
Los reencuentros y las despedidas.

Y el mar... el mar eterno, cargado de vida, manchado de muerte; el mar llamando día y noche con su bronca voz, envolviéndolo todo en su aliento húmedo y viscoso con olor a sal.

El mar, siempre presente. El mar.




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